
Guía práctica para aplicar correctamente la base gravable especial del IVA y evitar contingencias con la DIAN.
El AIU (Administración, Imprevistos y Utilidad) no es un impuesto nuevo, sino una forma especial de calcular la base gravable del IVA en ciertos contratos. El artículo 462-1 del Estatuto Tributario establece que. para servicios específicos, sólo la porción AIU del contrato, es decir, los gastos indirectos más la utilidad, se somete al IVA, aplicando la tarifa general actual (19%). Esto es importante en contratos con altos costos directos (material, mano de obra), como limpieza de edificios o servicios de cafetería.
Sin AIU el IVA correría sobre el total, con AIU, solo se grava el mínimo 10% acordado. Según la DIAN, esta excepción busca evitar que los costos directos queden exentos de IVA, aliviando la carga tributaria, pero requiere aplicar correctamente las reglas.
En esta guía explicamos, de forma práctica, qué es el AIU, cuándo procede y cómo se calcula, además de los errores más comunes y recomendaciones para evitar riesgos tributarios.
¿Qué es el esquema AIU y en qué casos aplica?
AIU significa Administración, Imprevistos y Utilidad, y equivale a los costos indirectos y la ganancia de presentación de un servicio.
La doctrina de la DIAN aclara que el AIU comprende los gastos administrativos e imprevistos del proyecto y la utilidad esperada. Estos elementos si forman parte del valor total del contrato, pero por norma se discriminan para efectos de IVA, es decir que solo se grava el AIU pactado. La ley exige además que el AIU pactado sea al menos el 10% del contrato.
Este cálculo diferencial nació para aliviar la carga tributaria en contratos intensivos en costos de operación, atendiendo a que el IVA sobre todos los rubros encarecía los servicios de terceros.
La base especial se aplica sólo a los servicios listados expresamente en el artículo 462 - 1 del Estatuto Tributario. En concreto incluyen:
En estos casos, el IVA no se calcula sobre el valor total del contrato, sino únicamente sobre el AIU pactado. Sin embargo, la norma exige que el AIU no sea inferior al 10% del valor del contrato. Por ejemplo, si un contrato de vigilancia vale $100 millones y el AIU pactado es 8%, para efectos fiscales la base del IVA se ajusta al 10% (es decir, $10 millones). Si el AIU pactado es 12%, la base será este 12% porque supera el mínimo legal.
Ahora bien, en el esquema de AIU no puede aplicarse por analogía a cualquier contrato de servicios, pues como se mencionó anteriormente, sólo procede en los casos expresos del art. 462-1 E.T. Un error común es asumir que todo contrato de servicios va por AIU, lo cual es incorrecto. Estos son los servicios en donde no aplica:
Aplicar AIU cuando no corresponde puede implicar menor IVA declarado, lo que puede llevar a requerimientos, ajustes y sanciones (inexactitud e intereses/mora).
Las empresas que apliquen el AIU deben también cumplir con todas las obligaciones laborales y de seguridad social relativas al contrato. Esta condición en la ley busca asegurar que quienes se benefician de esta base especial estén al día con pagos de salarios, prestaciones, aportes a seguridad social (salud, pensión, ARL) y demás obligaciones laborales con su personal. Incumplir estos deberes podría poner en entredicho la aplicación del AIU y exponer a la empresa a revisiones o rechazos del tratamiento preferencial por parte de la DIAN.
Aunque el cálculo es sencillo, es importante saber cómo hacerlo con precisión y dejarlo debidamente soportado en el contrato y en la factura bajo el esquema AIU. El paso a paso es:
A modo de recomendación práctica, debes saber que la factura, discrimina valor total del contrato, % y valor del AIU, IVA calculado sobre AIU y retenciones, para evitar confusiones y reducir riesgos ante una revisión.
Por otro lado, aunque la norma es clara, en la práctica se repiten errores que pueden terminar en requerimientos, ajustes de IVA y sanciones. Estos son los más comunes:
Dicho lo anterior, debes llevar control claro de gastos asociados al componente AIU y, si el caso es complejo, validar la proporción con asesoría tributaria.
Aplicar AIU bien es más un tema de elegibilidad, soporte y forma que de simplemente poner un porcentaje. Para evitar sanciones y requerimientos te recomendamos:
El esquema AIU puede ser una herramienta útil para optimizar la carga del IVA en los servicios donde la ley lo permite (como vigilancia, aseo, temporales y outsourcing), al gravar únicamente el componente de administración, imprevistos y utilidad. Sin embargo, su aplicación exige cuidado, usarlo fuera de los casos autorizados, no respetar el mínimo legal o no soportarlo adecuadamente puede generar requerimientos y sanciones de la DIAN. En síntesis, aplica AIU sólo cuando corresponda, con el porcentaje correcto y con soportes claros, para evitar contingencias y mantener su operación en regla.
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